martes, 15 de enero de 2008

Cirugía de la obesidad: cada vez más demandada

En el año 2003, cerca de 3.000 pacientes fueron sometidos en España a una cirugía de la obesidad. Al igual que en otros países europeos y en Estados Unidos, la cifra de operaciones de esta índole está aumentando un 40 por ciento anual. Las previsiones apuntan a que el crecimiento continúe, en la medida en que también se cuentan más obesos mórbidos. Los especialistas recuerdan que toda cirugía conlleva un riesgo y no debe tomarse como un capricho estético. 13/02/2004 Un 2 por ciento de los españoles sufren obesidad mórbida, esto es, un índice de masa corporal superior a 40. En las sociedades occidentales –se calculan 1.700 millones de obesos en todo el mundo, de los que 60 millones pertenecerían a este último grupo-. De ahí que la cirugía bariátrica haya emergido en los últimos años y su demanda aumente en cifras exponenciales. No existe una única cirugía de la obesidad, sino que más bien cabe hablar de varias técnicas que se ajustan a los diferentes pacientes, según sus necesidades. Estas son las más empleadas: By-pass gástrico: existen múltiples variantes de esta cirugía, una de las intervenciones más antiguas. Empezó a realizarse en la década de 1960 en Estados Unidos donde pronto se hizo muy popular. En España supone un 58 por ciento de las intervenciones bariátricas, según datos de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad, y desde 1997 se realiza con laparoscopia en nuestros hospitales. Entre las técnicas más frecuentes, se encuentran el by-pass proximal y el distal, dependiendo del segmento intestinal que se excluye. Las pérdidas de peso obtenidas oscilan entre el 65 y el 75 por ciento a los cinco años, en un 80 por ciento de los pacientes intervenidos. Además, presenta la ventaja de que las personas tratadas pueden comer una gran variedad de alimentos, lo que mejora su calidad de vida. Derivaciones biliopancreáticas: se realizan desde hace 24 años. Combinan la restricción de la cantidad de comida ingerida con un componente de mala-absorción. Una de las más frecuentes es el cruce duodenal, con el que se estrecha el estómago y se realiza un by-passen en el intestino de tal forma que los jugos pancreáticos y biliares llegan a tener contacto con el alimento sólo en los últimos 50 centímetros del intestino delgado. Así se pretende minimizar la absorción de grasas, aunque como consecuencia también altera la absorción de otros nutrientes. Se estima que en España, constituye el 30 por ciento de las intervenciones bariátricas. La principal ventaja de la técnica es que permite al paciente comer normalmente y en el 95 por ciento de los casos resulta eficaz. Sin embargo, la mala absorción puede producir trastornos nutricionales por falta de hierro, calcio, proteínas o vitaminas, por lo que es esencial un control exhaustivo del paciente sobre todo durante los dos primeros años tras la intervención. Gastroplastia vertical anillada (GVA) o anillas gástricas: aunque al principio fue la más común de las empleadas, cada vez se utiliza menos debido a que es la técnica con la que menos peso se pierde. Consiste en la realización de un agujero en el estómago, mediante una máquina de sutura, se grapa o cose el estómago y se coloca un anillo hasta dejar reducido a la décima parte del volumen normal estomacal. En España supone el 12 por ciento de las cirugías de obesidad, según la SECO.

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